entre-ballenas

"La primera vez que grabé el canto de las ballenas jorobadas en la noche, fue frente a Las Islas Bermudas. También fue la primera vez que llegué a oír el abismo. Por lo común, no se oye el tamaño del océano cuando se está escuchando, pero lo oí esa noche: era un poco como caminar hacia el interior de una caverna oscura, dejar caer la linterna y oír ola tras ola de ecos que volvían en cascada desde la oscuridad que había más allá y darse cuenta, por primera vez, de que estamos de pie frente a un salón enorme. La caverna nos habló. Eso es lo que hacen las ballenas: le dan al océano la voz que tiene, y esa voz que le dan es etérea y sobrenatural...“

 

“...cuando estamos sentados en nuestro barco, levemente mecido en el mar nocturno, mirando las condiciones meteorológicas y las estrellas y las velas, todo parece tan simple, regular, común y corriente, que no tenemos la más mínima idea de cuanto se extiende el abismo por debajo de nosotros. Pero si nos ponemos los auriculares y, después de un rato, una ballena empieza a cantar y los ecos provenientes del abismo regresan confusos y rugientes, de repente adquirimos conciencia de la vastedad del misterio que yace debajo de nuestro barco...”

“...cuando nadamos lo suficientemente cerca como para tocar a la ballena, ponemos en duda si podremos soportar la intensidad del sonido, pero si podemos...”